Labastida

La puerta de entrada a Rioja Alavesa

Labastida es una de las poblaciones más importantes y turísticas de la Rioja Alavesa. Este municipio alavés es famoso por las bodegas y viñedos, que conforman un paisaje incomparable a los pies de la sierra de Cantabria, en las faldas del Monte Toloño, y que se extienden por los campos de alrededor. Labastida fue una fortaleza medieval que se convirtió en villa palaciega, lugar en el que relajarse y disfrutar plenamente de la cultura del vino y de sus numerosas rutas de paseo.

El conjunto de la población se asienta en la falda sur del Cerro de la Mota. El origen de Labastida precisamente hay que buscarlo en lo alto de este cerro, donde se encuentra la ermita románica del Santo Cristo, por ser un lugar fortificado en la Alta Edad Media perteneciente al Reino de Navarra en sus roces de frontera con musulmanes y castellanos. Es junto a la cima de este cerro fortificado y fronterizo donde nacieron los barrios medievales de La Mota y el Olmo.

Esta noble villa está situada al sur de Euskadi, su nombre significa «Fortaleza de piedra fija» y gracias al millar de necrópolis que se han encontrado en los alrededores, podemos saber que ya en los siglos IX y X la población estaba habitada. Labastida fue una de las fortalezas más codiciadas tanto por los navarros como por los castellanos y fue pasando de mano en mano hasta el año 1200 en que se quedó en manos del Reino de Castilla. Fernando 111 concedió en 1242 el fuero de Palacio y Labastida pasó a ser la única población de Rioja Alavesa con esta distinción. Finalmente en el siglo XVI Labastida se incorpora a Álava y así ha permanecido hasta nuestros días.

Los siglos XVI y XVII fueron tiempos de prosperidad y la población se extiende en dirección sur y oeste por la falda del cerro de la Mota. En esta etapa de riqueza, las familias burguesas construyen palacios y casas solariegas que aún embellecen la villa. A continuación, vamos a hacer un recorrido por 9 de los puntos de interés más emblemáticos de este precioso lugar: