Arco de Larrazuría

En los siglos XVII y XVIII, se produce un nuevo ensanche que alarga el pueblo en el sentido del antiguo camino que marcan las calles Larrazuría, Mayor y Frontín. Este tercer ensanche tiene un marcado carácter barroco y es el que pondrá el sello de identidad a la actual Labastida. Se ingresa en el núcleo barroco urbano de la población por el denominado Arco de Larrazuría.
Más rimbombante y más portentoso que el de Toloño. Sobre dos espesos muretes que encierran este amplio arco de medio punto y que, a la vez, sostienen una amplia faja de piedra, se levanta un templete de estilo renacentista que finaliza en frontón triangular con obeliscos de caracteres esféricos. Las dos caras de este templete tienen sendos motivos decorativos.
Este arco de medio punto, realizado también en piedra de sillería, es puramente ornamental y mucho más espectacular, lujoso y reciente que el de Toloño: conecta la calle Larrazuría con la calle Mayor y sirve de entrada al casco histórico de Labastida.
En frente del arco que da a la calle Larrazuría se encuentra grabado el escudo de armas de Labastida y en la parte que da a la calle Mayor, se encuentra en una hornacina una imagen sedente de la Virgen con el Niño.