Antes del siglo XI existía un poblado muy rudimentario que más tarde daría lugar a la villa de Labastida en el siglo XIII y, que incluso con anterioridad al siglo X, pudo ser lugar de aislamiento de anacoretas o ermitaños (nichos en las paredes llamados columbarios).

La parte de muralla que se observa desde este punto se corresponde con el Paseo de Ronda. Una vez descubiertas y tras su limpieza se hizo constar que se trataba de un lienzo de la muralla medieval de Labastida y cuevas artificiales de habitación, posibles eremitorios, excavadas bajo ella.

En estos lienzos de muralla medieval descubierta podemos admirar como toda la estructura defensiva se eleva sobre la gran lastra de arenisca, convirtiéndose en una gran barbacana flanqueada por dos torreones, confirmando así la existencia del recinto amurallado que rodeaba la villa medieval de Labastida.
Aunque con algún deterioro podemos ver el primer torreón con sus escaleras de acceso a un torreón anterior, a continuación las cuevas artificiales, un gran contrafuerte esculpido en la roca y el otro torreón con escaleras de acceso en sus laterales.

A continuación describimos algunos de los puntos más interesantes relacionado con estos restos de la muralla.

Las Cuevas

Las cuevas al igual que los diferentes arreglos de la muralla pueden haber sido realizados en época medieval y reconstruidos en las diferentes etapas de crecimiento de la villa desde el siglo XVI hasta la actualidad. Mirándolas desde la calle Frontín y de izquierda a derecha descubrimos:

Cueva A:
Acceso adintelado aprovechando la roca natural, orientado al S. con los flancos erosionados por el aire y el agua. Posibles ventanales laterales y pequeños huecos de inserción de una puerta, que da entrada a un pequeño habitáculo interior de planta rectangular con un pequeño muro de sillarejo en su tercio posterior sur. En la pared Este se localiza un posible respiradero o fresquera que quiebra hacia el Sur con salida al exterior.

Cueva B:
Pequeño habitáculo con pequenas hornacinas ( Columbarios) excavadas en sus laterales. La entrada parece destruida en su flanco Este.

Cueva C:
Magnífica ejemplo de cueva excavada en la roca arenisca. Acceso esculpido en la roca y con roturas en su parte baja. Cubierta de roca natural. Al fondo se localiza un manantial por el que siempre se ha conocido la salida de agua y que hasta hace poco se utilizaba para enfriar las bebidas durante los partidos de pelota que se jugaban en el frontón que estaba adosado a esta muralla. Con anterioridad fue abrevadero de ganado y cuadra.

Cueva D:
Pequeña cueva excavada en la roca de paredes lisas.

Cueva E:
Espléndida cueva excavada en la roca arenisca situada en el extremo Este del lienzo de muralla. La zona posterior está muy deteriorada.

El Frontín

En 1 686, el Ayuntamiento manda construir a francisco de Azo el llamado ” Arco de San Vicente de la Sonsierra”. Este arco da acceso desde el interior del recinto amurallado al barrio que mas tarde se denominará El Frontín. Esta era una zona pantanosa, según cuentan los documentos, y por ella bajaba un pequeño arroyo llamado Mota. Todo esto hacía difícil la construcción de edificios en el lugar y pensamos que debido a la poca dureza y densidad de la roca madre en el subsuelo del terreno, el arco de San Vicente de la Sonsierra cedió y cayó, desapareciendo mas tarde.

No muy lejos del arco y en el mismo barrio de El Frontín se localiza el edificio donde se pagaba por la entrada de mercancías al interior de la villa y se le denominaba ” El Portazgo”. Estaba provisto de una cadena que cerraba la calle, de a quí la calle con el nombre de ” La Cadena “.

En esta zona de extramuros sólo se localizaba la ” Calle de los Anguianos” que se dirigía desde el citado arco hasta ” La Mota “, desde donde partía el arroyo Mota, encauzado más tarde como fuente del lavadero de La Mota .

En el ano 1 764 se construye una fuente con su abrevadero y en su cima se decora con un pequeño frontón (frontín) , que con el tiempo dará nombre al barrio. La fuente y su abrevadero fueron trasladadas en el siglo XX al barrio del Otero, donde se puede contemplar en la actualidad.

El Paseo de la Ronda, barrios de la Mota y del Olmo.

El paseo de la Ronda es el nombre que recibe el pasillo situado sobre la muralla y que discurre junto a un «parapeto» almenado . Recibía ese nombre porque permitía tanto hacer la ronda a los centinelas como la distribución de los mismos para vigilar los alrededores hasta el horizonte, haciendo guardias para proteger la villa .

Comunicaba los diferentes elementos de defensa, torreones, puestos de vigilancia u otros . Fue muy utilizado en las fortificaciones de la Edad Media estableciendo nuevos lugares de defensa y ataque. Para acceder al castillo propia mente dicho, situado en lo alto del cerro, los atacantes debían ascender previamente por las rampas de acceso, defendidas por la mu ralla externa y los torreones almenados . Estos elementos constituían la primera y más efectiva línea de defensa . Junto a la muralla se sitúan las casas de la villa medieval de La bastida . En el interior de la muralla medieval se asientan en la actualidad los barrios de La Mota y El Olmo. Este último fue habitado por la comunidad judía, antes de su expulsión a finales del siglo XV.

Si recorremos el paseo de la Ronda nos encontraremos con la que fue la «casa del alcalde» o con el «Lagar de la Mota», donde podremos comprender mejor cómo en cada casa las familias procedían a la elaboración del vino y el aceite en lugares como este. Posteriormente se crearían los barrios del Otero o la Orca, o se utilizaran los túneles que partían de la ermita del Santo Cristo para elaborar los vinos en los famosos «calados» o cuevas excavadas que facilitaban así la «limpia» y «buena» elaboración de los vinos en lo que a condiciones de temperatura y humedad se refiere..